Cada bola tiene cinco ranuras longitudinales de diferentes tamaños. Distribuye los hilos en los huecos adecuados a su diámetro y, a continuación, coloca las dos bolas separadas entre sí.
Mantén los anillos alejados de los puntos de sujeción y evita ejercer presión sobre la punta. Los separadores facilitan el transporte; añade una protección rígida si existe riesgo de que el material resulte aplastado.