El anzuelo de punta de aguja queda libre, a diferencia de una cabeza montada al estilo «texano». Las distintas combinaciones de pesos y tamaños permiten ajustar el lastre sin imponer un montaje único.
Elige el gramaje más bajo necesario para controlar la profundidad. Al recoger lentamente, observa el balanceo del señuelo y comprueba que su cuerpo se mantenga recto sobre el vástago.