Las pinzas y los apéndices quedan libres cuando el cuerpo se monta en el eje. En un jig pequeño, evita que el vástago llegue hasta su base. En el montaje texano, un plomo ligero alarga el descenso y deja más tiempo delante del pez.
El material blando está salado y enriquecido con atrayente. Muévelo con movimientos cortos en zonas de rocas o en los bordes de las praderas submarinas, con pausas que permitan que los apéndices se estabilicen.