Elige entre 7, 10,5 y 14 g según la profundidad, la deriva y la necesidad de contacto. Mantén el lastre en su sitio y da vida al señuelo con pequeños cambios de tensión.
Adapta la altura del anzuelo al comportamiento de los peces, independientemente del peso del lastre. En fondos irregulares, levanta con decisión el montaje para cambiar de puesto, en lugar de arrastrarlo durante mucho tiempo entre las rocas.