El «whip finish» reúne las vueltas de remate en un mismo punto de la cabeza. Basta con dejar una pequeña zona libre detrás del ojal, siempre que se mantengan las fibras del hackle y del ala alejadas del recorrido del hilo. La herramienta forma las vueltas y, a continuación, al tirar del hilo se cierra el lazo. La ubicación del nudo es tan importante como el número de vueltas: un remate compacto evita que la cabeza se engrose con barniz.