Da una sucesión de pequeños tirones, recogiendo solo el exceso de línea. El morro golpea la superficie cada vez que se cambia de lado. Una bola de acero móvil sirve también para transferir masa y aporta un sonido grave.
Este señuelo de 110 mm y 15 g conserva una silueta poco voluminosa, ideal para la pesca en superficie. Reduce el ritmo cuando el pez se acerque para que el depredador tenga tiempo de posicionarse. El vientre estriado complementa las señales que se producen durante el nado.